A veces, una sola palabra basta para empezar a cambiar el rumbo.

«Palabras que acompañan», El libro.
Palabras para quienes crecen. Y para quienes acompañan.
Este no es un libro para leer y guardar.
Es un libro para detenerse.
Para sentir. Para abrir una pregunta.
Para dejar que algo resuene… y acompañe.
Está escrito desde un aula, sí. Pero también desde una herida, una escucha y un deseo:
que las palabras puedan ser refugio.
Sobre el libro
A veces, un libro no te enseña nada nuevo. Solo te recuerda lo que más necesitabas oír.
Palabras que acompañan nace de una vivencia profundamente humana: la pérdida de un hij@ que no llegó a nacer y el consuelo inesperado que me ofreció mi tutoría. En medio de esa herida, escribí 30 textos en 30 días, uno por cada cosa que me habría gustado saber a los 15 años. Así nació este libro: como un puente entre generaciones, un refugio para adolescentes… y también para quienes los acompañan.
Aquí no encontrarás teorías, sino palabras vivas. Fragmentos de aula, silencios compartidos, preguntas que transforman. Cada capítulo incluye una reflexión, una pregunta para tu interior y un gesto concreto para aplicar lo leído en tu día a día.
Es un libro que no se impone, pero que puede quedarse contigo mucho tiempo.
Ideal para jóvenes que se sienten perdidos, para madres, padres y educadores que buscan cómo acompañar con más presencia y menos juicio.
Y para quienes deseen expandir su perspectiva de la vida y de la relación con un@ mism@.
Si alguna frase resuena, si alguna página alivia, si alguna idea te invita a mirarte con más ternura… entonces este libro ya habrá cumplido su propósito.
Descúbrelo. Detente. Lee. Y si te acompaña… entonces llévalo contigo.
Regálalo. Porque a veces, una sola palabra basta para empezar a cambiar el rumbo.

¿Qué encontrarás dentro?
¿De qué trata Palabras que acompañan?
Este libro es una recopilación de reflexiones íntimas y pedagógicas escritas desde el aula y la vida. Cada capítulo aborda un aspecto clave del crecimiento personal: emociones, decisiones, autoestima, vínculos, límites o propósito, siempre con un tono cercano y humano. Más que leerse, está pensado para ser vivido.
¿Para quién está pensado este libro?
Está dirigido especialmente a adolescentes que están construyéndose, pero también a madres, padres, educadores y personas que acompañan procesos vitales desde el respeto y la presencia. Así como para jóvenes y adultos con ganas de profundizar en temas comunes a todas las personas.
¿Cómo está estructurado el libro?
Cada capítulo incluye una reflexión principal, una “Zona de eco personal” con una pregunta para pensar y escribir, y un gesto cotidiano para llevar a la acción lo leído. Puedes leerlo de principio a fin o abrirlo por donde más lo necesites.
¿Qué lo hace diferente?
No pretende enseñar, sino acompañar. No habla desde el juicio, sino desde la experiencia. Es un libro que no impone caminos, pero ofrece luz para los momentos en los que cuesta avanzar.
¿Quieres que te lo envíe?
Si sientes que este libro puede acompañarte —o acompañar a alguien cercano—, puedo enviártelo directamente.
Cuando lo hago, no solo va el libro: va una dedicatoria, una palabra personal, una intención.
También puedes conseguirlo por Amazon, si prefieres esa vía.
Lo importante no es cómo lo recibes.
Es si alguna parte de él se queda contigo.

Sobre el autor
Me llamo Iván Martínez Ñíguez.
Durante años acompañé a adolescentes de forma individual, como profesor particular, en casas y a través de la pantalla. Ese contacto uno a uno me enseñó a escuchar, a observar… y a respetar los ritmos y emociones de cada persona.
Después llegué al aula como profesor de secundaria. Durante un tiempo asumí el papel más clásico: el de profesor de ciencias exigente, serio, bienintencionado… pero distante.
Hasta que me ofrecieron ser tutor. Y ahí todo empezó a cambiar.
Pude resquebrajar esa armadura. Volver a mirar más allá del temario, de la libreta, del examen.
Y fue justo ahí, al conectar de verdad con mi alumnado, cuando empecé a sentir que educar tenía mucho más sentido del que solemos atribuirle.
Este libro nace de ese proceso.
No pretende dar lecciones, ni recetas. Solo recoge las palabras que a mí me habría gustado escuchar cuando tenía tu edad.
Y ahora que están escritas, me gustaría que no se quedaran solo para mí.
Este libro es mi forma de estar cerca, incluso cuando ya no soy tu tutor ni tu profesor.
O quizás, precisamente por eso.
Algunos testimonios
Marta,“Hace que reflexiones sobre ti y sobre tu día a día. Te das cuanta de muchas cosas, ya sean para bien o para mal, y ya que tengo el libro tengo la oportunidad de corregir las que yo creo que son las malas. Es un libro que yo recomendaría para cualquier edad, es un libro que puede ayudar a cualquier persona, ya que son cosas que necesitamos saber todos. El punto 2.5 es el punto que más me ha marcado y más especial para mí, leerlo por primera vez fue un mar de lágrimas y reflexioné mucho. Gracias al libro veo las cosas de otra manera. Este libro es algo que debería de leer todo el mundo. Es increíble.”
Alumna
Vero,“»Palabras que acompañan» es un viaje por las emociones de los adolescentes, que los adultos hemos olvidado; es un revivir de los sentimientos que no hemos sabido gestionar y nos han hundido en muchas ocasiones, cuando hemos tenido esas edades. ¡Lo que nos hubiera gustado tener las palabras de Iván para que nos hubieran acompañado! Es un libro que te hace sentir las emociones de estos estudiantes adolescentes y sobre todo te da herramientas para ayudar a gestionarlas de manera sencilla pero muy efectiva. Gracias, Iván, por crear este manual perfecto, que nos acompañará en la difícil tarea de ayudar a los jóvenes estudiantes con ejercicios y con palabras precisas.”
Madre, profesora.
Lucía,“Lo que más me gustó de todo es que hayamos sido una ayuda para ti para cumplir tu sueño, saber que te hemos ayudado tanto me pone muy feliz, pero la verdad es que no sé cómo te hemos podido ayudar tanto si yo solo recuerdo estar riéndome con todos todo el rato, tampoco te dimos consejos, te ayudamos a cumplir un sueño que no sabíamos que tenías previsto cumplir, pero supongo que lo que te ayudó fue nuestra compañía, nuestro apoyo y ver que disfrutamos en las horas de tutoría, que es lo que más te gusta. Supongo que te hemos ayudado a sacar el libro en silencio, con compañía y cariño. Y el capítulo que más me ha gustado es el de aprender a soltar a las persona, creo que me ayudó con despedirme de vosotros, y sobre todo de ti.”
Alumna.
Anónimo,“Me conmovió bastante este libro, transimite comprensión y sinceridad, también consejos valiosos. Diría que no puedo elegir entre algún capítulo de todos porque la mayoría me han marcado mucho, pero, algunas frases que me han marcado son “no hay nada roto en ti”, “dejes de culparte por sentir”, “el arte de vivir”, “todo pasa”, “que seas tú, con tus rarezas, con tus silencios, con tus heridas”, “no partes de un defecto. No eres un error que reparar”. Esas son pocas de las muchas frases que me han removido. Probablemente le acompañaría a cualquier adolescente incomprendido o cualquier persona, pienso también que serviría para los padres para lograr comprender a los adolescentes también. Una sensación con este libro es el sentirme acompañada, sentirme segura y creciendo con cada palabra, aprendiendo a quererme como soy y estando un rato conmigo misma. Gracias Iván.»
Alumna.
Paco P.“Enhorabuena, Iván, por tu primer libro. Y sí, he escrito conscientemente el ordinal. Porque estoy convencido que este libro no será el único, que habrá más. Y mi convencimiento surge de la impresión que me ha causado (impresión, en la acepción de “efecto o sensación que algo o alguien causa en el ánimo”). Porque la sensación que me deja es que todos y cada uno de los renglones del libro brotan, principalmente, del sentimiento, de la observación y de la reflexión (y me atrevería a afirmar que, además, en ese orden) y esas fuentes son muy prolíficas. Así que has emprendido un camino que auguro y te deseo largo y exitoso. También creo acertar al pensar que con el libro vas a conseguir ayudar a muchas personas, como creo que ya te ha ayudado a ti mismo el escribirlo.
Por lo tanto, ¡adelante Iván! Con mi más sincero afecto.
Un abrazo graaaande.”
Profesor jubilado.
Vero,“Palabras que acompañan’ me regaló algo muy valioso: sentirme escuchada incluso en silencio. Cada reflexión es como una mano tendida que invita a parar, respirar y mirarse con ternura. No es un libro para leer y olvidar, es un libro que se queda, que acompaña de verdad.»
Lectora.
Álex,“La adolescencia es, para todos, una tierra extraña. ¿No? Un territorio difuso en el que conviven las certezas más absolutas con la fragilidad más vulnerable. Es una época cargada de decisiones, de contradicciones culturales y sociales, de derechos emergentes, de cambios perpendiculares que a veces no se comprenden y de una poderosa efervescencia propia sólo de la juventud misma. Mientras leía, no solo revivía los caminos inciertos de aquellos años (caprichosamente comunes a todos), sino que también me detenía a pensar en cómo será crecer hoy, en este mundo “de ahora”, atravesado por el vértigo del progreso y por un reclamo tecnológico constante que avanza tan rápido que apenas a veces sí da tiempo a digerir. Vivimos, casi en silencio, con la extraña certeza de que al menos dos de nuestros cinco sentidos han sido secuestrados y tampoco sabemos muy bien cómo ha ido sucediendo tal cosa y a veces, en qué términos parece afectarnos. Menudo cocktail (¡!). En medio de este combo, la voz de Iván irrumpe como una brisa que nos invita a detenernos. A escuchar. A reconectar. De humano a humano. Y es que “palabras que acompañan” puede servir de brújula y también de refugio. Un lugar al que volver (o, en mi caso, al que llegar desde el futuro) y encontrar preguntas bien formuladas, consejos sin condescendencia, y una mano tendida más allá del juicio para tiempos de ahora. El adolescente que hay en mí agradece esta experiencia y, el adulto en el que habita el adolescente que hay en mí observa, e imagina a ese mismo adolescente transitando esa experiencia. Y ese es precisamente uno de los mayores valores de esta obra: su capacidad para crear un espacio de pausa, de presencia, de honestidad compartida. Lo hace con un tono sincero, directo, sin pretensiones, pero cargado de intención y de forma participativa. Y, lo más importante, lo hace desde la coherencia. Porque detrás de cada consejo, de cada reflexión, uno puede intuir al autor descubriendo y practicando aquello que escribe. No como una pose, sino como una forma de estar en el mundo. Yo no leí el libro de forma lineal. Me dejé llevar por los temas que intuía más cercanos, por los títulos que me sonaban familiares, por aquellas páginas en las que esperaba encontrar al Iván con el que he compartido charlas, ideas, dudas. Y lo encontré. Hay una autenticidad en sus mensajes que no es fácil de fingir. Y eso, en estos tiempos, vale oro. Quizás lo que más me ha conectado es el énfasis en la aceptación. Ese ejercicio arduo, a veces áspero, de mirar hacia adentro y observar sin obedecer al impulso de la corrección o el juicio. La manera en que el libro insiste en que lo que nos decimos importa. Que hay una narrativa interna que conviene revisar, cuidar, incluso reescribir. Y que la única verdad está, siempre, en el presente que habitamos. En esa pausa consciente que muchas veces olvidamos tomar. En esa pequeña voz que, entre tanto ruido, nos susurra: “Eh, oye. Vamos a detenernos un momento en este instante y a conectar un par de cosas, ¿va? De humano a humano”. El adolescente que habita en mí sonríe para sí al recibir algunos consejos que le habría gustado recibir por aquellos tiempos en tierra extraña. Y el adulto que hay en mí agradece al escritor por su dedicación y su voluntad de hacer del mundo un lugar mejor.”
Lector.
Lola,«Si mágico fue el reencuentro hace poco más de unas semanas, más lo ha sido el leer este libro que con tanto amor dedicas a los adolescentes y también a los adultos.
Son Palabras sentidas, directas al corazón de la persona que lee, y que siente la certeza de ser comprendida. ¡Qué paz! .
A lo largo de todo el libro con cada página voy sintiendo alegría, ternura, cariño pero sobre todo la más presente es empatía, con tu ser adolescente y a la vez con el adolescente que tienes delante. Y con el compromiso de ser solo un acompañante con tus palabras.
No está mal hacer ese viaje con los que viven en plena transformación “en construcción”, como dices. Lugares por los que todos hemos pasado ya hace tiempo, y por eso nos hacemos cargo de por donde están transitando nuestros adolescentes.
La emoción que me envuelve conforme voy leyendo es de un gran amor en forma de palabras, a modo de códigos comunes, fáciles de entender y que ayudan al alivio de alma de los chicos y chicas. ¡Que gran legado!
Palabras que ayudan y guían de manera firme y clara. Así mismo también son palabras que orientan los pasos del camino de la vida. Cuando dices que se trata de sostener la palabra dada, estás indicando la necesidad de tener un compromiso con uno mismo, y responsabilidad, dos palabras ausentes en muchos momentos y situaciones.
Me gusta como te diriges a tus lectores, con la certeza de que sabes que están necesitando el mensaje. Y también con la invitación a explorar sus adentros, sin miedo a descubrir cosas desconocidas. Y para ello las propuestas de ejercicios son una manera.
-Hay muchas frases, a lo largo del libro que invitan a la reflexión y sugieren dedicarles un poco de tiempo como es: “la disciplina cuando nace del respeto y no del miedo es un acto de amor propio”.
Y enseguida lo he conectado con momentos recientes vividos, ¡que razón tienes ! y ¡qué maravilla permitirse sentir de esa manera!
“Vivimos de verdad cuando compartimos” yo te doy las gracias por tu compromiso con la vida al ofrecer tus “palabras que acompañan” al alma de tus lectores, alumnos, padres, madres, adultos.
Siento alegría y agradecimiento sobre todo porque la vida ha permitido que este encuentro se pueda realizar. Gracias.»
Formadora, terapeuta y orientadora.
Ayuda a que llegue a más personas
¿Tienes ya el libro y lo has leído?
Te agradecería enormemente que me enviaras un testimonio. Un mensaje o unas palabras sobre qué te ha aportado, qué te ha hecho sentir…
Porque a veces, leer lo que ha sentido otra persona es lo que nos anima a abrir una página.
Y lo que empieza como lectura, puede terminar siendo compañía.
Solo tienes que rellenar el siguiente formulario, en un par de minutos.
Gracias de corazón.