Hay cosas que no caben en una asignatura. Ideas, preguntas, intuiciones que nacen en clase, en el pasillo, en una conversación cualquiera. A veces, en medio del ruido, aparece una chispa. Algo que querrías guardar. Recordar. Compartir.
Durante los próximos días voy a ir dejando por aquí algunas de esas chispas. No son verdades absolutas, ni recetas. Solo fragmentos de vida. Notas sueltas que ojalá sirvan para quien esté creciendo —o acompañando— en este momento.
Tal vez te hablen a ti. Tal vez me hablen a mí, muchos años después.
Gracias por quedarte un rato conmigo. Ojalá también contigo.
Entradas por cronología:
Qué me habría gustado saber:
A veces no es la pantalla la que nos retiene. Es lo que necesitamos sentir a través de ella.
Una ventana abierta invita a caminar hacia nuevos horizontes, con calma y sin prisa.
Una pulsera trenzada descansa sobre una mesa vacía. El aula ya está en silencio, pero algo de lo vivido se queda.
Un paraguas dorado descansa solo bajo la lluvia, apoyado en un muro de ladrillo. Una escena silenciosa que simboliza la diferencia y la espera.
“A veces, cumplirte empieza con tachar una sola línea.”
Un banco vacío y una pareja al fondo. El amor a veces comienza juntos… y otras, aprendiendo a soltar.
Una piedra firme permanece quieta mientras el agua fluye a su alrededor. A veces, la verdadera fuerza está en permitir que las cosas pasen sin perder tu centro.
A veces no se trata de apagar la pantalla, sino de encender nuestra atención.
«A veces, cuidar es simplemente estar. Sin preguntas. Sin prisas. Sin huir.»
«A veces, un simple objeto puede recordarte lo que más importa: estar aquí, ahora.»
«Cada encuentro deja huella, como el primer rayo de sol sobre un banco que espera ser habitado.»
Un paso en falso puede cambiarlo todo: los límites nos sostienen mientras aprendemos a volar.
Columpio vacío meciéndose al atardecer entre hojas danzantes.
Una barca flotando en calma, protegida por su propio escudo invisible: la paz que nace de cuidar lo que sí depende de ti.
Cada paso que eliges te acerca, poco a poco, a la persona que estás construyendo.
Tropezar forma parte del viaje. Lo importante es volver a levantarse.
A veces, lo que más nos transforma no es lo que escuchamos, sino lo que elegimos mirar en silencio.
El dinero no se gana solo con trabajo: se entrega a cambio de tiempo de vida. ¿En qué lo estás invirtiendo?
A veces, el gesto más valiente no es seguir… sino quedarte. Contigo. Con alguien. Con una mirada que no juzga, que simplemente está.
A veces el miedo no se vence, se escucha.
A veces, aprender a confiar empieza con detenerse a mirar lo que sentimos por dentro.
A veces, cuidarse empieza por algo tan simple como apagar el móvil, sentarse cerca de una ventana y recordar que mereces habitarte con calma.
Una figura camina sin rumbo fijo al atardecer, abrazando el valor de buscar sin tener todas las respuestas.
Cuando nadie compite, el diálogo encuentra su lugar. A veces basta con escuchar sin prisas.
Lo que haces con tu tiempo, te lo haces a ti. A veces basta con parar y mirar qué estás eligiendo cada día.
A veces lo que sentimos se agrieta por dentro. Comprenderlo también es crecer.
A veces, el silencio del aula dice más que cualquier nota. Lo importante no es el fallo, sino lo que eliges hacer después.
Cada paso cuenta. No siempre hay que saber a dónde ir para elegir bien.
A veces, basta abrir una ventana distinta para ver que no era obligación… era elección.
Categorías:
enero 2026
L
M
X
J
V
S
D
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31
« Dic
Reflexiones desde la tutoría, con el corazón puesto en el alumnado, la familia y la vida.
ivan.tutorizando@gmail.com