Palabras que acompañan

Reflexiones desde la tutoría, con el corazón puesto en el alumnado, la familia y la vida.

El arte de soltarnos

Pulsera de hilo sobre una mesa vacía en un aula iluminada por el sol del verano, simbolizando una despedida emocional.

A veces pasa que algo que nos hacía bien empieza a terminar. Y aunque no sea de golpe, aunque ni siquiera tenga un final oficial, lo vamos sintiendo. Como cuando los días se alargan, pero el verano aún no ha llegado. Hay una intuición suave, casi silenciosa, que nos avisa: esto que era, está cambiando.

No sé si tú también lo has notado. Esa mezcla rara entre alegría por lo que has vivido y una especie de tristeza que no sabes de dónde viene. Como cuando estás a punto de cerrar un libro que te ha acompañado mucho tiempo. Sabes que no durará para siempre, pero aún así, duele un poco soltarlo.

Y aunque a veces tratemos de ignorarlo, se nota. En las miradas que duran un poco más. En los gestos que, sin decirlo, se parecen a una despedida. Como si cada día tuviera un «hasta pronto» escondido entre las palabras.

Lo que duele cuando las cosas cambian

No siempre hablamos de esto. De lo que sentimos cuando algo termina o se transforma. Y sin embargo, es una parte importante de la vida. A veces las cosas no se rompen, solo cambian de forma. Ya no son lo que eran, pero siguen teniendo un lugar dentro de nosotros.

Sentir tristeza, confusión o incluso un poco de rabia cuando algo se termina… no es raro. A veces tiene que ver con el apego: con lo bien que nos sentíamos en ese momento, con las personas que nos acompañaban, con la rutina que nos daba cierta calma. Nos cuesta soltar porque, de algún modo, nos habíamos encariñado con todo eso. Es más común de lo que parece. Y si duele, quizá sea precisamente porque lo disfrutaste mucho. Porque lo sentiste tan tuyo, que ahora te cuesta imaginar cómo será sin eso. Y eso también es bonito. Porque habla de lo mucho que te importó.

Y cuando lo que cambia es algo que viviste con otras personas, a veces también da miedo que con el cambio se vayan ellas. Que se pierda el vínculo. Que no se repita lo que hicimos juntos. Eso también puede doler. Es parte del apego humano: querer que las cosas buenas duren, incluso cuando sabemos que ya están cambiando.

Cuando alguien ya no está como antes, pero sigue siendo importante

Hay personas con las que compartimos tanto que, aunque luego dejemos de verlas todos los días, no desaparecen de verdad. Se quedan en pequeñas cosas: en una canción que suena y nos hace pensar en ellas, en una costumbre que adoptamos sin darnos cuenta, en una frase que nos dijeron y que nos acompaña cuando la necesitamos.

Es como si esas personas se volvieran parte de lo que somos. Aunque no estén tan cerca, aunque ya no formen parte de nuestro día a día, hay algo suyo que se queda. Y eso no es triste. Es una forma bonita de seguir conectados.

A veces crecer también es aprender que los vínculos no siempre tienen que verse igual para seguir siendo reales. Hay amistades, por ejemplo, que aunque pasen los meses, se reactivan con una sola conversación. Como si no hubiera pasado el tiempo. Y eso también vale.

Tal vez este sea uno de esos momentos en que algo se despide, sin decirlo en voz alta. Pero se nota. Y vale la pena detenerse un segundo, mirar atrás con cariño y guardar lo vivido como se guardan las cosas valiosas: con cuidado.

Soltar con cariño

A veces pensamos que soltar es lo mismo que olvidar. Como si dejar ir algo implicara que ya no significó nada. Pero yo creo que no es así. Soltar puede ser una forma de cuidar. Una forma de decir «esto fue especial, y por eso, lo dejo marchar con amor».

Soltar es también un acto de respeto. Porque no todo puede quedarse igual para siempre. Las personas cambian, las etapas se acaban, los ritmos no siempre coinciden. Y en lugar de forzar que todo siga igual, soltar nos permite abrir espacio a lo que viene.

No es fácil. A veces da miedo. Pero también puede ser liberador. Como cuando haces sitio en tu mochila porque sabes que vas a recoger algo nuevo más adelante.

Decir adiós no siempre es cerrar una puerta. A veces es dejarla entreabierta, por si la vida nos cruza otra vez.

Lo nuevo no borra lo antiguo

Cuando algo termina, no estamos empezando de cero. Partimos de lo vivido, de lo aprendido, de lo sentido. Lo nuevo no viene a reemplazar, sino a continuar la historia. Por eso, no hay que tener miedo a seguir adelante. Porque lo que fue verdadero deja huella. Y esa huella viaja contigo.

A lo mejor dentro de poco te ves rodeado de otras personas, en otro contexto, con otras rutinas. Pero eso no significa que aquello que viviste pierda valor. Solo cambia de sitio. Como los objetos que guardamos en un cajón importante, sabiendo que no los usamos a diario pero nos gusta saber que están ahí.

También puede pasar que, justo cuando menos te lo esperas, algo te recuerde a esta etapa. Y sonrías. No por lo que se fue, sino por lo que sigue dentro de ti.

Algo termina, sí… pero tú sigues

Puede que estés en uno de esos momentos en que todo parece moverse un poco. Puede que te estés despidiendo de algo sin haberlo dicho en voz alta. Puede que no sepas exactamente cómo cerrar esta etapa, ni si quieres cerrarla del todo. Está bien. Cada persona vive estos cambios a su manera. No hay una forma correcta de sentir.

Lo que sí puedes hacer es darte permiso para sentir lo que venga. Nostalgia, tristeza, alivio, alegría por lo que viene. Todo cabe. Y todo puede convivir dentro de ti.

Porque aunque las cosas cambien, tú sigues siendo tú. Con todo lo vivido. Con todo lo que estás a punto de descubrir.

Y si en algún momento te invade la duda, recuerda esto: lo que fue real, no se borra. Se transforma. Y sigue haciendo parte de quien eres.

¿Y si no intentamos retener lo que ya fue, sino cuidar lo que aún puede ser?

Gracias por haber estado aquí. Por cada palabra compartida, por cada silencio que también dijo algo. Por crecer, incluso cuando daba un poco de vértigo.

Gracias por quedarte un rato conmigo. Ojalá también contigo, en ese rincón donde se guardan las cosas que nos marcan de verdad.


Descubre más desde Palabras que acompañan

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comentarios

Deja un comentario