Palabras que acompañan

Reflexiones desde la tutoría, con el corazón puesto en el alumnado, la familia y la vida.

No es liderazgo si nadie quiere seguirte

Dos manos abiertas, una más clara y otra más oscura, extendidas sin tocarse sobre fondo cálido difuminado

Escribo esto porque he estado al frente de equipos. En empresas, en eventos culturales, en contextos festivos, en aulas. Pero también —y esto no lo olvido— porque antes de liderar, me formé para ello. Y aun así, el verdadero aprendizaje no vino del temario, sino de una persona: quien me guió hacia el liderazgo de mi primer equipo de trabajo, hace ya más de ocho años. Desde entonces, he tenido claro que liderar no va de saber más… sino de cuidar mejor.

Este texto es un recordatorio. De lo que en mi opinión y creencia significa liderar. Para mí. Para quien le sirva.

Porque el liderazgo, en educación y en cualquier lugar, deja huella. O cicatriz. Y la diferencia puede ser vital.

Liderar no es mandar

Nos enseñaron que quien lidera es quien organiza, toma decisiones, marca el ritmo. Y sí, algo de eso hay. Pero quedarse ahí es confundir dirección con liderazgo.

Liderar, de verdad, es otra cosa.

Es abrir camino sin exigir que todos vayan corriendo.

Es compartir una visión con el equipo, no imponerla desde arriba.

Es acompañar, no vigilar.

Es lograr que, si un día tú no estás, el grupo sepa por qué hace lo que hace. Porque ya lo ha comprendido. Porque ya lo ha sentido como propio.

El ejemplo no se impone, se encarna

Quien lidera no es quien más grita. Es quien más cuida.

Quien se arremanga si hace falta. Quien sabe decir “me equivoqué”. Quien escucha de verdad. Quien recibe una crítica como señal de confianza, no como ataque.

Porque liderar no es ponerse por encima,
sino ponerse delante cuando hay que proteger,
y detrás cuando hay que dejar brillar.

Y eso cuesta. Lo sé. Porque también he fallado en eso.

He liderado bien a veces. Y otras, me he dado cuenta tarde de lo que no estaba viendo. A veces por ir demasiado rápido. A veces por pensar que lo importante era cumplir… y no construir.

Las personas no son piezas del engranaje

En educación lo repetimos mucho con el alumnado. Pero, ¿y el equipo docente? ¿Y el personal de administración? ¿Y quienes limpian, abren, cierran, reciben?

Un buen liderazgo no ve solo funciones. Ve personas.

Y no desde la condescendencia. Sino desde la responsabilidad real de cuidar el clima, el bienestar, la posibilidad de estar a gusto. Porque nadie da lo mejor de sí desde el miedo o la desconfianza. Y porque una escuela no es una empresa. Es un espacio humano que se multiplica en cada aula.

Liderar es ocuparse hoy… para no tener que apagar fuegos mañana

Sí, a veces hay decisiones difíciles. Claro que no todo puede debatirse eternamente. Pero cuando el equipo no se siente parte del rumbo, lo que se consigue no es implicación: es resignación.

Y un equipo resignado puede obedecer. Pero no crea.

Liderar no es controlar. Es sembrar autonomía. Aunque no dé resultados inmediatos. Aunque no se note en la hoja de Excel.

Liderar también es sostener lo invisible

Los buenos liderazgos no se notan a la fuerza. Se sienten. Porque generan confianza, espacios de diálogo, seguridad psicológica. Porque permiten respirar.

He trabajado con personas así. En algunos proyectos he podido ser esa persona. O intentarlo. Y cuando las cosas se tuercen, echo de menos ese tipo de liderazgo que acompaña sin aplastar. Que no necesita imponer porque ha sabido construir.

Y si te toca liderar… o ya lo haces

Tal vez estés al frente de un equipo. Tal vez quieras estar. Tal vez te lo han pedido, o te lo han colocado sin preguntarte.

Solo te dejo esta pregunta: ¿tu equipo camina contigo… o solo te sigue por obligación?

Porque un equipo puede trabajar sin ilusión. Pero no avanza de verdad si no hay vínculo, visión compartida y sentido.

Y eso, aunque no siempre se ve, se nota.

Escribo desde el deseo de que liderar —en educación y fuera de ella— vuelva a ser lo que en su raíz significa: “ir delante”. No para lucirse. Sino para abrir paso. Para proteger. Para ofrecer visión.

Liderar no es destacar más que el resto. Ni ocupar cierto puesto.

Es sostener. Es habitar el poder sin que se convierta en muro.

¿Y tú? ¿Qué tipo de liderazgo estás viviendo… o ejerciendo?

Gracias por leer. Con corazón, tiza y… preguntas.


Descubre más desde Palabras que acompañan

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comentarios

Deja un comentario